Mi historia

Mi nombre es Ángel

Estuve adicto al juego 8 años y sinceramente fueron los peores años de mi vida.

Comencé jugando por “curiosidad” con 17 años con el DNI de mi hermano, anuncios bombardeaban los partidos; “apuesta aquí y ahora”, “gana algo extra y disfruta con tus amigos”, “apuesta a tu equipo favorito y vívelo con más emoción”.

¿Por intentarlo qué podría perder, dos euros? Fue mi primera apuesta, dos míseros euros a un Barcelona – Getafe, puse que una victoria al Barcelona, acerté, gané céntimos, pero en mi cabeza hizo un “click” impresionante que cambiaría la perspectiva de mi vida y el rumbo de mis siguientes años.

En bachillerato mientras estaba en clase, “estudiaba” los partidos y pensaba que combinada me podría pagar el juego de la playstation que quería comprarme, o que a qué cuota podría meterle 10 euros de la paga que le dieron mis padres para convertirlos en 20 euros y pensar que esos 20 euros podría convertirlos en 50 euros en dos días sentado en el sofá. 

Me empezaba a obsesionar, me encantaba lo que me hacía sentir, esa sensación, estaba en las nubes.

para Mi Historia

El tiempo fue pasando..

Obtenía beneficios, ¿qué problema podría tener? Me compraba ropa, juegos, yo “controlaba”, se me daba bien, la gente que no apostaba o perdía no era tan lista como yo, pensaba.

Dos años sacando beneficio, ganando bastante bien, me sentía Dios. Por entonces trabajaba como camarero, ganando 50 euros al día aproximadamente, mientras apostaba 300 euros, pensando en dejar el trabajo porque según yo, podría vivir de las apuestas perfectamente, que hacía con la bandeja sirviendo, me tendrían que servir a mi, pobre inocente.

Todo empezó a ir cuesta abajo, empezaba a perder, intentaba recuperar lo perdido, de repente, una operación a mi padre le dejó en estado vegetativo, al año falleció.

Estaba en shock, no me lo esperaba, me comencé a refugiar más en las apuestas, ahí estaba seguro, era mi lugar tranquilo, nada podía molestarme, ese subidón, esa energía, adrenalina, no pensar en mi realidad, no afrontar mis problemas, ni huída, apostar.

Comencé a pedir préstamos, bueno, como trabaja como camarero no era problema, y vivo con mi madre sin tener gastos así que lo pagaré en una semana trabajando, yo controlo. No controlaba nada, los préstamos vencían, no tenía el dinero, los intereses por impago me comían. Siempre pensaba lo mismo, pido otro préstamo, apuesto a una cuota razonable, acierto, lo saco, pago el préstamo, y me queda beneficio, no, volvía a perder, mi deuda seguía incrementando al igual que mis adicciones.

No era capaz de irme a dormir sin una botella de vino de marca Fidencio, del supermercado Mercadona, la más barata que encontraba, 1.25 si no recuerdo mal por aquella época. Luego compraba dos y un paquete de Chesterfield, a veces otras sustancias

Me alejé de todo el mundo

Ponía excusas para no ver a mis amigos, o si los veía no estaba presente, con mi familia más de lo mismo. Solo quería estar pendiente al partido, o pensar que préstamo pedir, que robar, como manipular, que vender, para la siguiente apuesta. Me hacia mapas mentales, sentía que si lo contaba nadie me iba a entender, por eso mejor estar solo.

Salía de trabajar como camarero a las 2-3 de la madrugada y ahí me iba al espigón, en la playa, solo, a beber, evadirme, apostar, mirando al horizonte pensando que algún día despertaría de todo esto.

Pero solo acaba de empezar. Por entonces debía unos 800 euros en préstamos solamente, acabé debiendo 10.000.

Intenté dejar las apuestas y cambiar mi vida, me fui a Inglaterra, Plymouth, estuve unos meses allí, a los 3 meses recaí, ahí me sentí lo más estupido del mundo. Me fui para intentar dejar el juego y ni así pude. 

 

IMG_3937


¿Qué más podía hacer?

Volví a España y todo empeoró, volví al trabajo de camarero donde estaba, volví a mis hábitos anteriores, al espigón, vino, apuestas, préstamos, 10.000 euros en deudas, 25-26 años encima, toque fondo, no quería seguir, llegaba un punto que apostaba y no me importaba el resultado, me daba igual perder la apuesta, solo necesitaba tener una apuesta activa para ser feliz. No sabía en qué grado de ludopatía estaba.

Cansado de fingir con todo el mundo, con mi familia, amigos, trabajo, con todos una sonrisa de payaso dibujada en la cara diciendo “todo va bien”, que podía decir, nadie sabía de esto, mi gran error.

Con 25-26 años, me desperté una mañana y me dije Ángel hasta aquí. Me bloqueé de todo, comencé a hacer más deporte, a comer mejor, a centrarme en mí, apostar en mi. Seguía de camarero, pagando poco a poco las cuotas de los préstamos, la última la pagué hace 2 años, imagínate el calvario.

Siempre quise emprender, montar algo por mi cuenta, ya que mi vida en las apuestas era más que nada por mi vacío existencial, no saber qué hacer en mi vida, dejar las carreras a medias, no me gustaba nada, solo apostar, no iba por mal camino, solo que no sabía que en lo que tenía que apostar era en mí mismo.

Las vueltas de la vida

Yo llegue a pesar más de 100 kilos, y me dije, Ángel, ¿si pude perder 38 kilos porque no voy a poder ayudar a que los demás también lo puedan conseguir? Ahí nació “AvilFit”, mi empresa fitness ,con la que a día de hoy cuento con un equipo de nutricionistas y mi propia aplicación, así me gano la vida.

¿Qué quiero decirte con esto? Que no estás solo, que se puede, que te entiendo, que dejes de pensar en recuperar lo perdido, no lo vas a recuperar, vas a deber más, esto es así. ¿Qué te gusta hacer? Dedícale tiempo, pasa tiempo con los tuyos, con los que te quieren, ábrete con ellos. Los seres queridos están para lo bueno y para lo malo, para progresar y crecer como personas, no te fallarán.

Aquí te intentaré ayudar de varias formas, espero que lo consiga, o al menos, a concienciarte, de que
la única apuesta ganadora, es en ti mismo.

Un abrazo, Ángel.

0