Comencé jugando por “curiosidad” con 17 años con el DNI de mi hermano, anuncios bombardeaban los partidos; “apuesta aquí y ahora”, “gana algo extra y disfruta con tus amigos”, “apuesta a tu equipo favorito y vívelo con más emoción”.
¿Por intentarlo qué podría perder, dos euros? Fue mi primera apuesta, dos míseros euros a un Barcelona – Getafe, puse que una victoria al Barcelona, acerté, gané céntimos, pero en mi cabeza hizo un “click” impresionante que cambiaría la perspectiva de mi vida y el rumbo de mis siguientes años.